SISTEMA DE RECOLECCION DE AGUA DE LLUVIA PARA USOS SECUNDARIOS EN LOS EDIFICIOS Destacado


PROYECTO DE LEY

 

SISTEMA DE RECOLECCIÓN DE AGUA DE LLUVIA PARA USOS SECUNDARIOS EN LOS EDIFICIOS.

 

 

Artículo 1º.- Objeto de la ley. Economizar el agua potable mediante el aprovechamiento del agua de lluvia para usos secundarios en los edificios en los casos en que la potable no sea necesaria. Y al mismo tiempo disminuir el volumen de agua pluvial volcado a la red de recolección para disminuir los efectos perjudiciales para los habitantes de la ciudad en los casos de grandes precipitaciones.

 

Artículo 2º.- Ámbito de aplicación del sistema. El mismo se aplicará a todos los edificios de más de 6 metros de altura con relación al nivel de la acera, y 100 o más metros cuadrados de superficie de techos medidos en proyección horizontal, que se construyan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a partir de la vigencia de la presente ley, sean públicos o privados, destinados a vivienda, comercio, industria y en general a todo edificio que admita para determinados usos el reemplazo del agua potabilizada por aquella recolectada por precipitaciones pluviales tales como alimentación de depósitos de inodoros y mingitorios, riego, lavado de automotores o limpieza de aceras.

 

Artículo 3º.- Descripción del sistema. Los edificios mencionados en el artículo 2º deberán contar con un tanque elevado de almacenamiento de agua de lluvia, complementario del tanque de reserva diario de agua potable, para su utilización en los usos secundarios allí enunciados. Dicho tanque estará conectado a un sistema de cañerías independiente de las del resto del edificio, para alimentar a los diferentes artefactos y/o canillas de servicio que abastezca. Asimismo tendrá un desagüe pluvial a la vía pública en su parte superior para evitar los desbordes en el caso de que la precipitación pluvial supere la capacidad del tanque. También contará con un flotante mecánico conectado al tanque de reserva de agua principal, para permitir que el tanque secundario de reserva pluvial quede siempre con el nivel necesario para satisfacer el uso diario del sistema secundario. Para una mayor calidad del agua de lluvia recolectada, la misma deberá pasar previamente por un filtro que retenga impurezas.

 

Artículo 4º.- Capacidad del tanque recolector de agua de lluvia. La capacidad del tanque a instalar guardará relación con la cantidad de personas que ocupen el edificio de manera permanente o temporaria, y de los usos que se le de al agua recolectada.

 

Artículo 5º.- Garantía de cumplimiento de la presente ley. Para el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos precedentes, todos los proyectos de construcción que se presenten ante la Autoridad de Aplicación del Gobierno de la Ciudad deberán acompañar a la documentación necesaria para la obtención del permiso de obra respectivo, la documentación que contenga el diseño del sistema de captación de aguas pluviales con el emplazamiento del tanque de almacenamiento, el cálculo de su capacidad en función del tipo y cantidad de usos que abastezca, y la red de distribución a artefactos y canillas de servicio, así como la descripción de los sistemas de filtrado, desborde y conexión del tanque de reserva de agua principal.

 

Artículo 6º.- Comuníquese, etc.

 

 

FUNDAMENTOS

 

Señor Presidente:

 

El presente proyecto está dirigido a implementar el uso secundario del agua de lluvia recogida en los techos de las nuevas edificaciones de todo tipo a construir en la Ciudad, con el objeto de disminuir el consumo de agua potabilizada para fines para los cuales no es necesaria.

 

De la totalidad del agua existente en el planeta, alrededor del 97% es agua salada (mares y océanos) inútil para el consumo humano o uso agrícola, ya que resulta casi imposible de desalinizar por el altísimo consumo energético necesario para lograrlo. Del 3% restante, el 2% está capturado en forma de hielos polares y glaciares. Solamente el 1% restante está presente en estado líquido en aguas subterráneas (acuíferos), ríos y lagos. De este saldo de agua no salada restante, el 75% se utiliza para la agricultura; le sigue el uso industrial, y el uso doméstico es el menor.

 

En la última década se ha tomado conciencia mundial de la creciente escasez de agua potable en el planeta. Ya en el año 2002 un informe de las Naciones Unidas sobre el tema, denunciaba que 1.100 millones de personas –casi la quinta parte de la población mundial- vivía sin acceso al agua potable. Si tenemos en cuenta que desde aquel informe se han venido sumando entre 80 y 90 millones de personas por año, y que esta tasa de crecimiento se mantiene a futuro, es de prever que las consecuencias de la escasez se harán sentir de manera cada vez mayor. Resulta entonces que la preservación del recurso agua se ha de volver tan necesaria como lo es el de poner límites al consumo de energía.

 

Por ello es que el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ratificado por la República Argentina), señala que el derecho al agua es un derecho humano fundamental. Según el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas el agua es un derecho “indisolublemente asociado al derecho al más alto nivel posible de salud y al derecho a una vivienda y una alimentación adecuada”. Por tal motivo el Comité precisa que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a la cantidad esencial mínima de agua personal y doméstica y para prevenir enfermedades, que es de 50 a 100 litros diarios por persona.

 

Esto significa, dada la escasez mundial del recurso agua, que es obligación de cada persona evitar el derroche innecesario, por el muchas veces olvidado principio según el cual el derecho individual tiene por límite el mismo derecho que tiene cada uno/una de los /las habitantes del planeta. La solidaridad no puede reducirse siquiera a las propias fronteras de cada país, sino que debe ser global, planetaria, si queremos seguir viviendo en un mundo ecológicamente sustentable.

 

El famoso oceanógrafo Jacques Cousteau advertía públicamente ya en 1994 que el agua potable era cada vez más escasa, y que más de mil millones de personas no tenían acceso a ella. Hacía notar que por ser un recurso escaso no podía desperdiciarse ni un litro. Y sostenía: “Es un absurdo que todavía usemos agua potable en los depósitos de los sanitarios”.

 

Varios países han adoptado medidas siguiendo ese criterio. A título de ejemplo, en una de las diez acciones para enfrentar el cambio climático contenidas en el Plan Verde del gobierno de la Ciudad de México, en el Programa de Vivienda Sustentable se plantea una serie de objetivos para incorporar tecnologías amigables con el medio ambiente en las nuevas viviendas construidas por el Instituto de Vivienda del Distrito Federal. Entre ellas figura: “Separar las aguas de lluvia de las aguas negras para reducir la descarga de aguas servidas a la red municipal, y aprovechar las primeras en la descarga de inodoros o en las áreas comunes”.

 

Según datos estimativos oficiales, un inodoro utilizado por una familia tipo consume 140 litros de agua por día, o sea unos 4200 litros por mes. El lavado de un automotor con manguera, como usualmente hacen sus propietarios, necesita 100 litros de agua. Una limpieza de vereda con manguera y barrido, de 10 minutos, consume alrededor de 40 litros. El riego de jardines particulares, entre 120 y 240 litros dependiendo del tamaño de los mismos. Se puede percibir entonces la importancia de reemplazar el agua potable por agua de lluvia, aunque sea parcialmente por depender de la frecuencia estacional de las precipitaciones, para estos usos denominados secundarios.

 

El sistema propuesto en el proyecto, además de economizar agua potable, reduce el volumen de agua volcado al sistema recolector público de aguas pluviales, lo cual resulta de singular importancia para el caso en que las precipitaciones alcancen o superen los 30 milímetros en una hora con la consecuencia del anegamiento de buena parte de las calles urbanas. Tal como sucedió en las precipitaciones del 15 al 22 de febrero de 2010, según el mapa proporcionado por la Dirección General de Defensa Civil del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que muestra que los anegamientos alcanzaron a la mayoría de los barrios porteños.

 

El proyecto busca al mismo tiempo, al situar el tanque en un lugar elevado inmediatamente debajo del tanque de reserva domiciliario, evitar el uso de bombas que utilicen energía eléctrica para el desplazamiento del agua por las cañerías haciendo uso de la omnipresente y gratuita gravedad terrestre. Es de público conocimiento que la creciente demanda de energía está llevando a su producción a niveles críticos en el corto plazo. Y cualquier solución verdaderamente ecológica debe tener en cuenta todos los aspectos involucrados en ella. Por eso se ha considerado la necesidad de economizar agua potable sin aumentar como contrapartida el consumo de energía.

 

El objeto de limitarlo a la construcción de edificios nuevos tiene en cuenta que pretender

implementarlo en los ya existentes conlleva costos sumamente elevados para sus propietarios debido a lo dificultoso que resultaría introducir tanques y cañerías en espacios no previstos por la construcción original. En cambio la incidencia del sistema propuesto en edificios a construir es muy baja en relación al costo total de la construcción.

 

Los parámetros elegidos para convertir en obligatoria la ley tienen fundamento: a) en cuanto a la altura, situar el tanque secundario de manera que pueda alimentar artefactos sanitarios y canillas de servicio por simple acción de la gravedad terrestre, y b) en cuanto a la superficie de techos, disponer de un mínimo lógico y razonable de captación de agua de lluvia. Como las precipitaciones promedio mensuales en la Ciudad rondan los 100 milímetros por mes, se está calculando un promedio de 10.000 litros mensuales, variables estacionalmente, que hacen económicamente justificable el sistema propuesto.

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  • Clase: Proyecto de Ley
  • Año: 2011
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